La Mañanera de Sopas de Perico
EN OAXACA EL PRESUPUESTO
PÚBLICO SE VOLVIÓ BARBACOA
Cipriano Bernal Gazdás

En Oaxaca el presupuesto público se volvio barbacoa. Robo descarado a las arcas en contubernio; funcionarios y líderes sindicales.
En Oaxaca, el reino mágico de los corruptos,donde las leyes de la física y la lógica contable suelen tomarse vacaciones permanentes, el Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Tres Poderes del Estado ha vuelto a demostrar que, para ellos, la austeridad es apenas una sugerencia malintencionada que quedó en veremos con morena.
Conocemos de esta manera la última gesta heroica del inmoral hampón, el inmarcesible Juan Rosas, un ladronsete que de ser chofer ahora come con manteca y se hizo dueño de un rancho donde cría caballos. Será verdad eso que cuentan ¿sus paleros?
Un festejo por “el día del padre” por 7.2 millones de pesos destinados a la noble causa que los padres burócratas comieran y tragaran cerveza, sin duda que sacará a la entidad del ostracismo ancestral. Dinero que se destinó a los ladrones que organizaron y a los “líderes” sindicales que también se embolsaron parte del recurso mal habido.
Estos maleantes de pacotilla ya ni la chingan, por el módico precio de 7.2 millones de pesos, cualquiera esperaría una comida preparada por chefs con estrellas Michelin
-aunque le salieran granos a la trompa de los yopes-, servida en vajilla de plata sobre manteles de seda importada. ¡Pero no! En el universo sindical, la sofisticación se mide en kilos de barbacoa en tortillas de mano,frijoles de Zacoalpan de las tunas,en pulque y unas picaditas de asiento, ¡ ahhh!.. y en la cantidad de dulces regionales que pudieron tragarse y llevarse de recuerdo a sus jaulas, antes de que alguien se diera cuenta de que el presupuesto no cuadra ni por error.
Habría que preguntar si los burócratas comieron barbacoa bañada en oro de 24 quilates, o el resto del dinero fue a parar a un agujero negro de contabilidad creativa tan profundo que ni la auditoría más aguda se atreve a mirar.
Como si la experiencia gastronómica no fuera suficiente, el ambiente estuvo amenizado por tres grupos musicales de esos que uno suele encontrar al final de una fiesta patronal, cuando ya todos los invitados se han ido y solo quedan las sillas vacías y el aroma a decepción. Calidad sonora que, según los expertos, tiene la rara propiedad de hacer que el dinero público se evapore más rápido de lo que canta un gallo en la madrugada.
Y en el centro del escenario, observando el festín con esa mezcla de benevolencia paternal y desdén absoluto, se encuentra Juan Rosas. El cacique, ese artista del ilusionismo financiero, sigue operando bajo una regla de oro: el recurso público no se gasta, se “transforma” en lealtades y en un estilo de vida que ya quisieran los burgueses y oligarcas.
Lo fascinante no es el dispendio, sino la impunidad con la que se despliega. Mientras las arcas públicas sufren, no hay para medicinas ni educación, ni seguridad, el sindicato “burrocrata”celebra. ¿Quién lo frena? Nadie, porque en este teatro de sombras, todos los actores tienen su papel bien aprendido y el guion, curiosamente, siempre termina con el mismo protagonista el tamal mal envuelto de Juan Rosas, llevándose la mejor parte del pastel.
La Pregunta de Hoy.- ¿Fue realmente una fiesta, o fue una clase magistral de cómo convertir 7.2 millones de pesos en humo, dulces y música desafinada ante la mirada atónita de una ciudadanía que paga la cuenta sin haber probado ¿ni un taco?
En Oaxaca, señoras y señores, la democracia es un lujo, pero la barbacoa sindical… esa sí que es un negocio redondo.
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